Quelle sarebbero state le parole di Raffaella per la REVISTA CARAS pubblicata a Buenos Aires, Argentina, questa settimana. A mio avviso sembra, piuttosto, un articolo scritto con molta fantasia; comunque sia, un ritorno di Raffaella da queste latitudini sarebbe un regalo incommensurabile per tutti noi.

"Sono trascorsi ormai tre anni dal suo ultimo viaggio in Argentina e l'italiana Raffaella Carrà sogna di ritrovare molto presto il suo pubblico di Buenos Aires. [...] Gli altissimi ascolti non le impediscono di ricordare l'affetto da sempre ricevuto da parte degli argentini: 'Il mio cuore è a Buenos Aires', confessa l'interprete, alla quale gli obblighi contrattuali le permetteranno di ritornare nel nostro paese solo nel mese di marzo. 'Ho pensato di finire la trasmissione e, nel 2009, dopo qualche giorno di ferie, di incominciare una tourneé di venti spettacoli in alcuni paesi di Europa e America Latina. Non vedo l'ora di incontrare il pubblico argentino, con il quale mi unisce un amore reciproco."
Traducción: Natalia inartecarra@gmail.com
"Ya han transcurrido tres años desde su última visita a la Argentina, y la italiana Raffaella Carrà sueña con estar muy pronto en contacto con su público porteño. [...] El excelente rating que está alcanzando no le impide recordar el afecto con el que siempre ha sido recibida por los argentinos: 'Mi cuore está en Buenos Aires', confiesa amorosamente la intérprete, a la que sus obligaciones contractuales recién le permitirán volver a nuestro país en marzo. 'Tengo la idea de terminar este año con mi programa, y en 2009, luego de unas breves vacaciones, iniciar una gira de veinte shows por varios países de Europa y América Latina. No veo la hora de estar con el público argentino, con el que mantengo un amor recíproco".
Revista Caras, octubre de 2008, Edit. Perfil, Buenos Aires, Argentina.

''Ni bien nos conocimos, me di cuenta que habia nacido una estrella de la television''.
"La pantalla chica fue desde siempre su caballo de batalla. Raffaella siempre puso alma y cuerpo en todo lo que hizo, pero fueron sus capacidades las que la ayudaron a convertirse en una estrella".
Foto: Torrini
Intervista a Raffaella Carrà sulla sua Romagna
Le veline passano, la Raffa nazionale resta. E all'orizzonte, non e apparsa ancora nessuna show-girl in grado di emulare la mitica Carrà e di prendere il suo posto. Mitica, inossidabile.
Da profetessa del "Tuca Tuca" ad antesignana della disco-dance made in Italy (la sua "Rumore" è ballata ancora in quasi tutte le parti del globo) e da regina delle "carràmbate" a dispensatrice di "sogni"; la signora Pelloni (questo, il suo vero cognome) da Bologna, ha avuto il merito di rivoluzionare il ruolo della donna in tv, passando da soubrette e cantante, a conduttrice e giornalista (ricordate le sue interviste a politici e personaggi di spicco nel suo "Pronto, Raffaella"?). Più recentemente, con la trasmissione "Amore", ha fatto conoscere a tutti gli italiani la gioia di adottare un bambino a distanza
L'icona Carrà, idolo trasversale, ha contagiato veramente tutti. E così, mentre Fabio Canino (con Roberto Mancinelli) le ha da poco dedicato un Raffabook, Tiziano Ferro tesse i suoi elogi nella gettonatissima "E Raffaella è mia". Veramente imperscrutabili le ragioni di questo successo senza precedenti "sarà che noi emiliani abbiamo dei geni che ci aiutano ad essere concreti e ad avere sempre gli occhi ben aperti su chi ci vuole bene. Ma hanno giocato a mio favore anche l'impegno e l'avere trovato persone che hanno creduto in me", esordisce Raffaella che accetta di tuffarsi nel mare dei ricordi con grande trasporto emotivo.
Emiliana di nascita, ma romagnola d'adozione..
«Beh, diciamo che ho l'Emilia Romagna nel sangue tagliata in verticale: papà emiliano e mamma di Bellaria. I primi anni di vita li ho vissuti a Bologna, in una villetta in via dei tessitori, dalle parti di Porta Saragozza. Erano i tempi in cui studiavo danza al teatro Comunale».
Chi è stato il primo a credere in lei?
"Mia nonna Andreina, bellariese doc. E pensare che io volevo fare la coreografa al concerto di Zero e lavorare dietro le quinte. La nonna, gestiva a Bellaria il bar "Nuovo Fiore", una specie di caffè concerto dove si esibivano anche dei musicisti. Aveva la musica nel sangue, era bravissima a suonare il violino. A lei piaceva fare un po' la talent-scout. E' stata la mia prima fans. Pensate che in quel bar si esibiva anche un giovanissimo Gianni Morandi, non ancora sfiorato dal successo».

Come ricorda quel Periodo?
"Con grande gioia. Mio fratello Enzo (scomparso nel 2004 ndr) ed io, trascorrevamo sempre le vacanze a Bellaria, dove vivono ancora i miei cugini, tra i quali Nadia che gestisce un negozio. Dopo bagni di sole e tante nuotate, la sera si andava in discoteca. Non posso dimenticare quella volta che portai nonna
Andreina con la mia Cinquecento, a vedere Renato Zero all' "Altro Mondo" di Rimini. Si era innamorata di Renato, lo adorava. Era avanti, mia nonna».
Torna spesso in riviera?
«Sì, ce l'ho nel cuore. Vengo soprattutto nel periodo autunnale a trovare i miei parenti. I romagnoli hanno conservato le loro peculiarità di persone forti, concrete. A proposito, vorrei fare un appello anche a loro. se potete, adottate un bambino a distanza. lo ne ho adottati nove»
Quando va a trovare i suoi figli adottivi?
"Sono sempre in viaggio, tra Filippine, Congo, Pero e Guatemala. Cerco di monitorare continuamente la situazione. Inoltre,vado ad incontri nazionali con le onlus che si occupano di questo nobile progetto"
Raffaella, ce lo confessi, qual è il segreto del suo successo?
"Forsè è proprio nelle mie origini. L'Emilia- Romagna mi ha insegnato a costruire e ad impegnarmi tanto, nella vita, per ottenere un risultato"
Intervista realizzata da Luciano Manzotti
RiminiBeach.
Foto: Flickr.com
Las furiosas sacudidas de cabeza, el acento italiano, las letras osadas de las canciones más pegadizas incluyendo alguna magia inexplicable hicieron de Raffaella un ícono internacional que por una larga temporada llegó a posarse en nuestras tierras. El espectáculo homenaje a la dorada Raffaella vuelve a la calle Corrientes, con la música y los bailes que “llenan el pensamiento cuando el deseo se hace violento” e incita a recordarla otra vez, fantástica, fantástica como antes.
Falta la estrella del show. Cae una peluca rubia, símbolo de “ella”. Entonces, como se sabe, el show debe seguir. La petisa y la alta (Ivanna Rossi y Natalia Cociuffo) y un asistente (personaje cómico que interpreta Dan Breitman) se disputan en los sucesivos números el protagonismo de este tributo a Raffaella Carrá, que se repone por estos días en El Nacional. Ella también había sido morocha. Cuando era joven y actriz se lució, nada rubia, junto a Sinatra en una coproducción y con Mastroianni en Los compañeros, de Mario Monicelli, donde adhería a la lucha de trabajadores socialistas. Eran los tempranos ’60 y Mina reinaba como la máxima estrella del pop italiano antes de convertirse en una gran diva de la canción. Raffaella compartió la efervescencia con sus primeros éxitos en la segunda mitad de la década. Además de ir convirtiéndose en un icono gay en su país y en España, la italiana logró con los argentinos una historia fascinante que ha hecho perdurar hasta nuestros días sus éxitos de los ’70 y ’80 en fiestas, casamientos y boliches dicharacheros. Desde siempre adorada por los sectores populares y por una clase media que bailaba mirando de reojo, quienes fuimos niños y niñas o adolescentes durante la dictadura la imitamos como locas capturados por sus enérgicas danzas y pegadizos temas. Hubo una época posterior en que su mito se fue apagando. Crecimos con culpas relacionadas con la alta cultura que tildaba de “grasa” y “oscurantista” su música desenfrenada. Con furiosas sacudidas de cabeza, ajustadísimo vestuario y el delicado kitch de su acento se presentaba en shows televisivos de ATC, que emulaban los deslumbrantes musicales de la década anterior en la RAI. En 1980 filmó en estas pampas esa preciosa joya bizarra que todavía podemos disfrutar en alguna tarde por Volver, Bárbara, con Jorge Martínez, una fábula que batió records en la taquilla. Hay muchos hits, romance familiar y una trama policial que incluye, en sus primeras armas como actor cinematográfico, al laureado director teatral Rubén Szuchmacher como un peligroso y torpe villano que persigue a la estrella.

El auge de Raffaella coincidió con los años de la dictadura que se inició en el país en 1976. Sus canciones, que incluían relaciones entre muchachos, pedidos de tratos sádicos, e invitaciones a buscar buenas relaciones sexuales en la zona sur del mapa, sufrieron evidentemente algunos retoques de la censura local. Todavía algunos desconocen que las versiones de muchos temas de la Carrá que se escuchaban en Argentina por esos días eran muy distintas de las del resto del mercado latino. En uno de sus grandes éxitos, mientras nosotros cantábamos “para enamorarse bien hay que venir al sur”, la propuesta original consistía en encontrar el mejor sitio “para hacer bien el amor”. Comparando se puede advertir que todas las letras estaban retocadas de manera escandalosa. En la misma canción amputaron cualquier referencia a una sexualidad vivida libremente: “lo importante es que lo hagas con quien quieras tú” fue reemplazado por “... es que tú vayas cuando quieras tú”. La mucho más lanzada “Santo Santo”, exigía de ese marido que salía temprano y volvía destruido todo “el sadismo y el masoquismo” que le había prometido, mientras que aquí conservaba sólo la métrica y las vocales para no romper la rima pero pedía “el cariño y el amor mismo”. (!) Bueno, lo cierto es que la pobre rubia se adaptó perfectamente a las épocas de represión y censura, y pasado este mal trago, con su encanto y vitalidad logró ganar nuestros corazones. Lo que ella pedía que le ayudáramos a entender en “Lucas” lo convertimos en un himno, donde con picardía poética nos contaba su frustrado romance con un chico gay, y en “Pedro” (“el mejor de toda Santa Fe”), el pequeño playboy enloquecía a la extranjera, nos hacía imaginar el encuentro en nuestra principal avenida de levante. El no tan difundido “¡¡Qué loca estoy!!”, necesita una urgente revisión en estos días porque es un verdadero manifiesto para sensibilidades diferentes.
Para hacer bien de Raffaella
El espectáculo sobre Raffaella que vuelve a la calle Corrientes está sustentado por coreografías de las canciones donde cada cuadro es un estallido de sensualidad y destreza de su protagonista, y sobre todo del cuerpo de baile, integrado por doce varoncitos. Sin emular directamente a los “chicos” de la diva, se lucen por sus físicos bien torneados y su notable presencia vocal en momentos corales destacados. En “Lola” unos masculinos mineros se convierten en el estribillo en descontroladas reinas de la pista. El vestuario de Walter Jara, excelente en todo el elenco, es impactante en estos efebos en los trajes rosas de “Rumore” (idénticos a los del video de la diva). ¡Y esperen los pantalones blancos sobre el final!
[...] Esta vez el show tiene la estética apabullante que reclamaba la chica del eterno carré platinado. En la primera parte –aunque sin intervalos, hay dos partes bien distintas– se suceden sus éxitos en castellano, algunos en versiones musicalmente sorprendentes. En el “0303456”, con un arreglo de voces buenísimo, hasta las luces nos cuentan la espera del llamado, en clave de reggae. Gaby Goldman, el director musical, encontró temas menos conocidos para una segunda parte en italiano. Desde la fingida torpeza de los primeros cuadros, donde deben resolver la “ausencia” de la estrella convocada, a la destreza impecable de los cuadros finales, nada detiene la espectacularidad de la propuesta. Cuando cada una de las chicas se destaca con su voz y su presencia, llega el varoncito que con humor inteligente se calzará la peluca rubia y los tacos para interactuar con video y hasta con Photoshop, en el crescendo de divertidas escenas.
Elizabeth de Chapeaurouge, en la coreografía, y Sandro Pujía, en la iluminación, se superan en cada cuadro. Una escalera y pantallas de video delimitan el espacio que ellos llenan de brillo y potente seducción. Momento epifánico: un audaz contrapunto de ellas en rojo y negro. Cada una con su hit con nombre de varón y con su banda de chicos, la Rossi y la Cociuffo llevan el auténtico duelo de “Pedro” / “Lucas” a lo más deslumbrante que se ha visto en la escena musical de Buenos Aires desde el Chicago de 2001.
Y en todo momento hay detalles para sorprenderse. Un poco del estilo de Bob Fosse, algo de Madonna, de Marilyn, de tango, de disco, en batas o en soirée. Propuestas ingeniosas en esta fantástica, fantástica fiesta que pone mucho talento al servicio de la diversión.
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“Raffaella Carrà è un Garibaldi in gonnella”
"Raffaella es Garibaldi con pollera"
Luca Sabatelli - costumista.
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